Fernando,
Como os dije en su día, en mi casa, o porque mi madre era muy "tacaña" o porque ya ellos comentaban -que eso no podía ser bueno-
tardaron mucho en comparnos la tele. Seguramente de las últimas. Pero claro, - es que la de mi casa era de color-. Último modelo. Sí, ya se que no os lo podéis creer pero alguna ventaja tendría que tener comprarla de los últimos. Los primeros, que se chinchen. Ya para entonces había que cambiarle alguna bombilla, válvula o no se cómo se decía. Nosotros, con nuestra tele nueva y sin desgaste alguno. Tampoco nadie vino a ver la tele con nosotros. ¡Cómo se ponían las primeras casas!. Todos nos acordamos dónde íbamos a verla. ¡Pues en mi casa, no pasaba eso. Os lo juro, mi tele era de color. Es que la hizo Benito, que tiene más mérito todavía. Tenía dos colores. Sé que me váis a decir que como la vuestra. PUES NO. La vuestra, que yo os la ví, era de dos colores, Si, blanco y negro. Es que la mía me la hizo mi hermano de color. Unos días creo que el blanco se veía verdosito y otras temporadas, marroncito. Todo dependía del color del papel que se le ponía. Recuerdo que la pantalla era cubierta de un papel parecido al celofán y de color. Benito lo colocaba tambien pegado con el "Celo" que se traía de la oficina, que ni se sabe lo bien pegaito que lo dejaba. Cuando una vecina entraba en casa a por un poco de sal (si sabré yo a lo que venía la otra), sal ya tenía en su casa y, sabiendo que la tele era de color, se sobresaltaba al verla, no se lo podía creer.
Creo que Benito tuvo que "tunear" la de algún vecino o indicarle dónde había comprado el papel transparente de color pero, tambien puesta como la nuestra ninguna, de no ser que Pepín lo haya leido todo y diga..... mejor la mía. ¡Por qué será!.
Huy, a ver si ahora este mes los de la Hidro nos descuentan el celo, que él traía un rollo donde ya quedaba muy poco. Ojo.
Fernando, tu con eso que no puedo tomar yo, siempre marcando a la clase obrera, pues no se si no cambiarías tus palomitas por unas bellotinas, si vieras qué monas son, si me da pena comérmelas. Además tener que comprarlas con las que hay tiradas por allí, tiene delito. El otro día fuí a comprar a la plaza y al verlas no me pude resistir. Hoy tocan. (sin gluten y sin lactosa).
Paquita Martos