Los recaditos de la Brañas, Mª del Pilar.
Me gustaría publicar mi respuesta al comentario de Fermina en el Foro y así mandar un abrazo a todos los que allí vivíamos y a todos los que aunque no vivieron allí, perdieron a un familiar o amigo.
Buenos días Fermina, acabo de leer tu comentario en el Foro y lo comparto plenamente.
A nosotros Agromán nos llevó a Plasencia porque al estar el poblado al lado mismo de la obra, aunque en principio ya no había riesgo de rotura de la presa, si teníamos posibilidad de ver lo que nuestros padres hacían esos días y aunque no tuvieran en cuenta el impacto emocional, por la cercanía, había otro tipo de riesgo afín a todo tipo de catástrofes.
Mi padre cuando llegó a Plasencia a buscarnos tampoco era el mismo, de hecho se fue muy joven con su tristeza. Él era de los que silbaban y a mí me gustaba imitarle, algo que mi madre reprendía. Tenía treinta y cuatro años cuando ocurrió el accidente, ya estaba curtido, llevaba desde los diecisiete trabajando para la empresa y se había salvado de milagro más de una vez.
¡¡¡Había que ver las medidas de seguridad y las ropas con las que llevaban a cabo aquellos trabajos tan duros, entre materiales tan peligrosos, caminando por las grúas de montaje a una altura inimaginable, o construyendo túneles bajo la montaña cómo minero de pantano!!!…Ese día también tuvo suerte, su vida no acabaría por un accidente, pero la tristeza es un cáncer que te va minando, y al final se lo llevo el cáncer.
Peor suerte tuvo aquel día el padrino de mi hermano pequeño, se llamaba José y si no recuerdo mal, estaba a punto de casarse, era casi un crío al que cuando pasaban cerca de casa le gustaba jugar con nosotros, el ya no supo más de tristezas ni de alegrías, el agua truncó todas sus ilusiones y las de la familia que le esperaba; apareció dos meses después a la altura del poblado de HC…
Son cosas tristes, ya se sabe… en todos los corazones que latían por aquellos poblados, ese día, se introdujo una tristeza vitalicia que al igual que la niebla, aunque luego se vaya difuminando, siempre vuelve…
Aquel día soleado, a muchos más de los que se sabe, cambió completamente la vida
Un abrazo muy fuerte y ánimo para saltoreños y saltoreñas y para quienes, aunque no vivieron en los saltos, les tocó sufrir sus consecuencias.
Pilar Brañas a través de Paqui Martos