Autor Tema: Amigos del Poblado del Salto de Torrejón el Rubio (Cáceres)  (Leído 1079168 veces)

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fernando

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Re:Amigos del Poblado del Salto de Torrejón el Rubio (Cáceres)
« Respuesta #4035 en: 04 de noviembre de 2014, 20:44:36 »
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  • “Mi abuelo me decía que lo había pasado muy mal en ocasiones; que esos trabajos habían sido muy duros; todo a base de pico y pala, a golpe de maza. Una sardina y pequeño pedazo de pan era el único alimento diario y eso cuando comían porque a veces ni siguiera eso. Trabajaban sin parar. Me contaba que el había llegado a meter horas extraordinarias sin cobrar ni un céntimo. Incluso me dijo que cuando terminaron la central habían llegado a pasar tres meses sin cobrar nada. No tenían además ningún otro recurso para vivir, o sea, que figúrate como vivían”.
    En este párrafo pueden leerse las condiciones de vida de los trabajadores que construyeron la presa de El Molinar entre 1907 y 1913. Se observa igualmente la habitual práctica de trabajar horas extras sin esperar recibir compensación a cambio.13 Sin embargo, este mismo emplazamiento nos permitiría observar la evolución en las condiciones laborales de aquellos peones contratados in situ. En 1945, treinta años después recién pasada la guerra civil, un “plantilla” de H.E. recordaba cual era la situación de aquellas personas pertenecientes al campo, que habían dejado sus tareas rústicas por conseguir algo novedoso para ellos: un sueldo mensual.
    “Se construyeron unos pabellones de caña, cubiertos por un tejadillo para guarecer a la gente que allí malvivía. Eran como una especie de chozas, sin agua ni higiene de ninguna clase. Había también un economato pero a algunos su sueldo no les permitía acercarse a este. Iban las criaturas pidiendo comida de vivienda en vivienda; también pedían ropas…Era muy duro y muy real. Daba pena verles. Entre los pabellones, en medio de aquel revoltijo pastaban las caballerías que se usaban para el transporte en obra. Era un ambiente bastante desagradable. De vez en cuando, alguno intentaba ahogar sus penas en el alcohol. Había mucho vicio y se producían riñas en las que en ocasiones tenía que intervenir la Guardia Civil para poner un poco de orden.

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    Re:Amigos del Poblado del Salto de Torrejón el Rubio (Cáceres)
    « Respuesta #4036 en: 04 de noviembre de 2014, 20:46:20 »
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  • En el párrafo se demuestra el trato diferencial que H.E. hizo entre los “plantillas” y el peonaje contratado como eventual. En este sentido los sueldo también fueron distintos. Mientras que un eventual en 1927 ganaba 4,50 pesetas al mes, la remuneración de un asalariado de H.E. alcanzaba las 7,15 pesetas.15La diferencia era grande y sobre todo teniendo en cuenta que con un sueldo de “plantilla”, la vida no era muy holgada. La vida de un trabajador eventual antes de ser contratado por H.E. resultaba así:
    “Cuando me encuadraron en estas líneas yo no vi una cama en muchísimo tiempo, dormía en las cuadras con las caballerías. En una saca poníamos paja y allí descansábamos. Aquello fue duro, horroroso, pero en cuanto al trato personal tengo que decir que aquello fue una familia.”16
    Por primera vez contemplamos una palabra que será la tónica principal en el resto de entrevistas realizadas a los actores de H.E.: Una familia. Como avance, se intuye a pesar de las dificultades

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    « Respuesta #4037 en: 04 de noviembre de 2014, 20:48:01 »
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  • económicas, el trato de la empresa respecto a los trabajadores, fue un cohesionador de voluntades. Los servicios sociales como: economátos, becas de estudio, servicios médicos de empresa (gracias a los cuales H.E. fue denominada: Empresa modelo), etc, evitaron que los trabajadores aspirasen a mejorar unas condiciones de vida, notablemente mejores a la media que les rodeaba.17 Con esta política H.E. se garantizó una plantilla fiel. Y debido al tradicional conservadurismo de las zonas rurales donde se ejecutaron estas obras, inicialmente los obreros no protagonizaron ningún indicio de conflicto.
    Durante la construcción de los saltos del Júcar: (Molinar 1907-1913, Víllora-Batanejo 1914-1946, Cortes de Pallás 1917-1922, Millares 1928-1932, el pantano de Alarcón 1942-1948 y Cofrentes 1952), las condiciones laborales cambiaron muy lentamente. No hace falta recordar las desfavorables condiciones económicas y el déficit tecnológico que reinaron en España principalmente durante las cuatro primeras décadas del siglo XX. La construcción del Júcar fue un verdadero campo de entrenamiento donde se sentaron las bases principales de actuación para el futuro de H.E. Sin embargo, las obras ejecutadas en el levante español fueron importantes para la época pero modestas para las aspiraciones de la empresa.
    España recuperándose poco a poco de todos sus problemas agudizados con la guerra civil, demandaba más y más electricidad. Las principales plazas y polos de desarrollo industrial exigían la colocación ansiosa de kilovatios. Las empresas eléctricas captaron la importancia de su concurso en esta coyuntura y establecieron sus planes de expansión. La primera forma de ampliación del negocio eléctrico, a parte de la construcción de centrales hidroeléctricas, consistió en absorber pequeñas empresas productoras y distribuidoras de electricidad en ámbitos locales y regionales. De este modo se lograba integrar verticalmente todo el proceso: Por un lado eran empresas constructoras de sus propias centrales, eran productoras y distribuidoras, además de eventualmente prestar otros servicios complementarios. A H.E. se le presentó clara la ocasión: esperar a ser absorbida por otra empresa más potente o tomar las riendas de su destino. La empresa nunca se contentó con un papel secundario en el filme de la historia de la industrial eléctrica nacional.
    Las empresas eléctricas, adalides de la iniciativa privada contaban con el beneplácito del gobierno central. El Estado encontró en estas empresas privadas la forma de encauzar la modernización del país, a sabiendas de que a nivel público no se podía atender esa regeneración. De todos modos, el Estado por lo menos administrativamente se reservó el derecho de vetar o autorizar algunos proyectos, que podían chocar con los intereses particulares del INI. Sin abundar en estos temas que nos llevarían muy lejos, a partir de 1945 los planes expansivos de H.E. comenzaron a tomar forma. Su ámbito de actuación cambiaba; como el sol el avance de la empresa fue de este a oeste y ahora sus intereses se fijaron en la cuenca del Tajo.
    3.-

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    « Respuesta #4038 en: 04 de noviembre de 2014, 20:49:13 »
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  • 3.- Los proyectos del Tajo; La nueva H.E.
    En 1943 H.E. pudo comenzar a elaborar el proyecto de aprovechamiento integral de la cuenca del Tajo, desde Talavera de la Reina hasta la frontera con Portugal (Cedillo). Esta gran cuneta de 300 kilómetros de longitud representaba un vasto escenario donde H.E. se consolidaría como una empresa puntera y una de las potentes del empresariado español. Básicamente el terreno que posteriormente fue concedido merced a una O.M. estaba ubicado en la provincia de Cáceres. Un territorio periférico, secularmente aislado de cualquier centro de desarrollo y con un esquema social muy anclado en las relaciones jornalero-terrateniente. Estos factores provocaron uno de los episodios más espectaculares de las migraciones en la historia de España, pero las implicaciones de este fenómeno las analizaremos más adelante.
    Mediada la década de los cuarenta, las empresas eléctricas cada vez iban adquiriendo un mayor protagonismo en el panorama nacional. Y esta cada vez mayor planificación, desarrollo e interconexión de esfuerzos posibilitó que la industria y la empresa nacional pudieran avanzar de una forma cada vez más consolidada. UNESA tuvo mucho que ver en esto. El hecho de que el mapa eléctrico nacional ya se hubiera dividido en 6 zonas da una idea de la tendencia de las eléctricas y del futuro del panorama empresarial español.18Esta tendencia unificadora favoreció que con el avance del tiempo y sobre todo en

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    « Respuesta #4039 en: 04 de noviembre de 2014, 20:50:11 »
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  • 1960, H.E. comenzara un verdadero proceso de absorción de pequeñas compañías lo que permitió ir estandarizando los sistemas productivos y de distribución de energía, tanto a un nivel de compañía como del sector eléctrico nacional. Pero volvamos a los proyectos del Tajo.
    El proyecto de la concesión de la cascada del Tajo lo realizaron los ingenieros de caminos Manuel Cominges y Manuel Castillo. Fue entregado a la administración en julio de 1945, el mismo día que expiraba el plazo de presentación. A partir de ese momento la Dirección General de Obras Hidráulicas comenzó a estudiar la solicitud con gran atención y dilación ya que la extensión de la concesión exigía un análisis muy meticuloso. En 1948 y 1949 se reformuló el proyecto y se siguieron realizando estudios. Finalmente la concesión fue otorgada en 1956, momento a partir del cual se pudieron comenzar las tareas preparatorias en el Tajo. Es interesante anotar esta pequeña visión retrospectiva ya que tiene hondas relaciones con las problemáticas laborales que se vivieron.
    Se observa que existió un paréntesis muy notable desde la presentación de los proyectos hasta el comienzo de los mismos. Esto se debió a varios factores: Las dificultades económicas a nivel nacional para obtener divisas para adquirir tecnología, los absorbentes trabajos del Júcar y la propia naturaleza del proyecto del Tajo que debía ser muy bien calibrado. Sin embargo estas demoras fueron positivas ya que se pudieron comenzar a partir de un periodo de expansión constante, cuando el flujo económico se comenzó a mostrar más ágil. Además la concepción innovadora de la cascada del Tajo, exigía tecnología muy moderna para su ejecución. En este sentido, podemos hablar con propiedad de la nueva H.E. en la que también variaron los modelos de gestión empresarial a todos los niveles.
    A pesar de ser una empresa pionera en la adopción de tecnología moderna, de ser un verdadero banco de pruebas para otras empresas eléctricas que asumieron menos riesgos, su estructura de relaciones sociales fue siempre muy conservadora y estuvo fuertemente jerarquizada. Los elementos de la nueva H.E. se dieron cita por primera vez durante la construcción de la presa de Valdecañas (1956-1964). La construcción de esta presa significó el inicio del período de reinvención de la empresa.19
    Cuando los primeros equipos de H.E. llegaron a Almaraz, campo base a partir del cual se comenzaron las obras de Valdecañas, el pueblo era el vivo retrato de un lugar decadente y paupérrimo.20La llegada de los equipos de H.E. fue un auténtico revulsivo para aquellas gentes que vivían en absoluta pobreza: “Enseguida se hicieron patentes los efectos de la civilización que pasaba a su vera y tuvieron el buen acierto de subirse a la modernidad que nosotros les ofrecíamos.”21
    A comienzos de 1960 H.E. comenzó una operación imponente de absorción de filiales y empresas privadas productoras y distribuidoras. Este dato revela las aspiraciones de la empresa, que entonces todavía tenía dificultades para abastecer a sus plazas principales y tenía que comprar energía. El cambio en el entorno fue espectacular. Concretamente Almaraz durante el período 1959-1964, experimentó un crecimiento vegetativo del 52, 27%, y el aumento de la renta per cápita fue evidente. Sin embargo debemos diferenciar una vez más al trabajador “plantilla” de H.E. y al peonaje oriundo de la zona. En la introducción comentábamos que la generación de tejido empresarial en las zonas de construcción se debieron mayoritariamente al incremento de las necesidades de una zona afectada por una explosión demográfica. Eso significa que el incremento de habitantes exigió la creación de servicios para atenderlos. Sin embargo esta generación de tejido empresarial tan sólo se circunscribió a la época de la construcción ya que en cuanto las presas se terminaban la población emigraba nuevamente. Si es cierto que la población pasó en Almaraz de 1000 en 1950 a más de 2100 en 1963-1964, a partir del año 1965 el retroceso fue tan drástico como el crecimiento, de modo que en 1969 Almaraz volvía a quedarse con poco más de 1000 habitantes. El párroco de Almaraz en esa época Vicente Hernández comenta lo siguiente al respecto:
    .”…Las familias se hacinaron en Almaraz. Venían de cultivar tierras de secano o de cuidar ganados en el campo. Muchas de estas familias estaban acostumbradas a ganar muy poco y trabajar

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    « Respuesta #4040 en: 04 de noviembre de 2014, 20:52:30 »
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  • mucho, paliando esta obra (Valdecañas) ese paro encubierto que existía al no alcanzar los ingresos sus más elementales necesidades vitales”.22
    La estructura socioeconómica que se estableció durante la construcción de estas centrales evitaron en gran parte la proliferación de huelgas. Aunque de modo marginal se puede contabilizar un caso para la presa de Valdecañas: Varios grupos de obreros se unieron para intentar llevar a cabo una huelga de brazos caídos debido a que solicitaban unas mejores condiciones laborales. Este hecho fue rápidamente abortado por la gerencia de H.E. El procedimiento fue sencillo; convocar a los “huelguistas” uno a uno ante la presencia de algún número de la Guardia Civil y comentándole que de proseguir con su actitud se rescindiría su contrato. De esta forma se logró sofocar el intento de huelga.
    Contrariamente la falta de mano especializada exigió flexibilidad por parte de H.E. Los mejores encofradores y canteros de la obra fueron de procedencia gallega. En un determinado momento solicitaron a la dirección permiso para regresar a su provincia para pasar las fiestas de Navidad. La empresa desautorizó la petición ya que los plazos de obra eran muy urgentes, y sin embargo los operarios desobedecieron. H.E. les despidió y les volvió a aceptar cuando regresaron de sus breves vacaciones. Quizá estos fueron los únicos operarios que disfrutaron de vacaciones ya que el resto trabajando 8 horas más las extras (algunos llegaron a ganar más de horas extras que de sueldo ordinario)23, no tuvieron vacaciones en ningún momento de la construcción. Durante las obras de la central de Valdecañas se evidenció un proceso de reinvención de la compañía. Prácticamente a todos los niveles. Los ingenieros que se encargaron de la dirección y ejecución de las obras fueron poco más que recién licenciados de las escuelas de ingeniería, lo que significa una media de edad relativamente baja. Esto permitió recrear el sentimiento de familia, anteriormente aludido, de una forma más eficaz y natural. La presa bóveda de Valdecañas representó un verdadero reto de diseño, construcción y elección de la maquinaria de la central, donde se evidenció el verdadero rol de H.E. como empresa innovadora. Así se expresó uno de los expertos de la compañía y uno de los mayores especialistas nacionales en cuanto a protecciones eléctricas:

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    « Respuesta #4041 en: 04 de noviembre de 2014, 20:52:53 »
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  • “Se ha apostado siempre por lo más novedoso. Con gran riesgo a veces, porque hay cosas que tienen que estar experimentadas, sino el experimento lo sufre uno en sus carnes. En realidad, hemos sido como una plataforma de ensayo para muchos constructores de protecciones. Por ejemplo con General Electric, con quien trabajábamos mucho, con la Brown Bovery o English Electric, no sin embargo con la Compañía de Contadores. Y como nosotros íbamos siempre en cabeza a nivel de España, experimentábamos las nuevas formas de hacer protecciones. Otros más conservadores como Sevillana, Iberduero, Unión Fenosa, Ener o FECSA, se apuntaban a las tecnologías cuando todo estaba más que probado”.24
    Al tratarse de la primera presa de la “nueva” H.E. los trabajos de construcción fueron prácticamente desarrollados en su totalidad por los equipos de la empresa. Sin embargo, como empresa desarrolladora de tejido empresarial, contó con la participación de empresas fundamentalmente extranjeras como fueron: cimentaciones y sondeos Rodio y la consultora de ensayos hidráulicos, Sogréah, con quienes continuaron relaciones desde entonces en el resto de los proyectos de la cascada del Tajo. Sin embargo el papel más relevante de la empresa como, precisamente, desarrolladora de tejido industrial, se debió a su carácter innovador. En esta primera fase únicamente de empresas extranjeras. El caso más ejemplar de esta actitud lo constituyó la elección de la maquinaria para la central. Tras las especificaciones presentaron sus propuestas empresas como: Alstom, Hoyt, English Electric, BTH, Metropolitan Vickers, San Salto, ABB, KMV, Neyrpic, English Electric, Dominion, Boiving y Morgan Smith. Como podemos observar, entre las citadas no hubo ninguna empresa española. Sin embargo, desde el gobierno se instaba a que las empresas consumieran productos nacionales. Difícil disyuntiva. Una de las pocas empresas nacionales que acudió a un concurso de H.E. durante las obras de Valdecañas fue la vasca Mecánica de la Peña. Fue para las compuertas del túnel de desvió. La competencia fueron las extranjeras Neyrpic y Thomas. Francesa y alemana respectivamente.
    22 Hernández García, Vicente: (1980). “Almaraz, una villa con historia”. Acati. Madrid. Pág 263.
    23 “Había tres turnos y algunos trabajaban de tal forma que hasta les apuntaban 26 horas diarias de trabajo. Los guardas trabajaban hasta los sábados, ya que a esas horas se les pagaba el doble. En los bares había conversaciones muy curiosas sobre esos temas. El pueblo sin duda vivión 8-10 años muy buenos en términos económicos pero la vida del pueblo se destrozó. Cuando se fue la Hidro el pueblo bajó muchísimo”. Entrevista a Ascensión García. Alcántara 4 de setiembre de 2.001.
    24 Entrevista a Dionisio González. Madrid. Abril. 2.000.
    9

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    « Respuesta #4042 en: 04 de noviembre de 2014, 20:53:47 »
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  • Retornando al papel de empresa desarrolladora, H.E. recibió una propuesta de English Electric consistente en unas turbinas a caballo entre las clásicas Kaplan y Francis. Se denominaban Deriaz como su inventor. Tenían la peculiaridad de presentar unos álabes regulables que se adaptaban a las exigencias del turbinado o del bombeo ofreciendo unas curvas de rendimiento excepcional a cargas parciales y a diferentes alturas de salto. Inicialmente en Valdecañas se desestimó el bombeo, sin embargo, tras la aparición de esta oferta fue reconsiderado el mismo. Era la primera vez que se utilizaban unas turbinas Deriaz en un salto de semejantes dimensiones y sin embargo, la compañía arriesgó y las instaló aun incurriendo en gastos más elevados que en caso de haber colocado unas excitatrices convencionales. Las otras dos turbinas Deriaz existentes en el mundo estaban en Estados Unidos y en Escocia, pero nada tenían que ver con la posibilidad de generar 730 millones de kilovatios hora anuales, del grupo de tres excitatrices de Valdecañas en bombeo y turbinado. Sobre su rentabilidad habría que hacer un estudio más detallado, pero suponemos que debido a las pocas ocasiones en que se ha producido bombeo, esta no ha sido tal.

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    « Respuesta #4043 en: 04 de noviembre de 2014, 20:56:56 »
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  • El salto de Torrejón fue el segundo en realizarse. Durante las obras del mismo (1960-1966), las condiciones de vida de los peones locales contratados no mejoraron respecto a los de la cerrada de Valdecañas. Esto pone de nuevo de relieve las grandes diferencias que existieron entre el personal de H.E. y la masa de la mano de obra:
    “Tuve ocasión de visitar los hogares de algunos situados en pueblos cercanos y palpé una miseria que hasta entonces no había conocido. Habitaban unas casas fabricadas con cuatro ladrillos de barro, y eso los más afortunados, porque los que vinieron de lejos trayendo a sus familias y no encontraron sitio en el poblado habitaron chozos, sin luz ni agua corriente, en las inmediaciones del salto. Eran lugareños del entorno que no habían pisado la obra civil y vivían en el campo. El que consiguió trabajo en el salto se convirtió en rey de Extremadura.”25
    A diferencia de Valdecañas, en Torrejón se observa una mayor participación de contratas nacionales para la ejecución de diferentes trabajos. Durante los años 1963 y 1964, se tuvieron contactos y relaciones con empresas constructoras nacionales como: Huarte, Agromán, Dragados y Construcciones, Entrecanales y Távora, Cintec y Cubiertas y Tejados. Esta mayor concurrencia significa que como consecuencia de la mejora económica que vivió España tras el “bienio estabilizador”, las perspectivas de hacer empresa y sobre todo de crecer fueron más optimistas y posibles que en épocas anteriores. Sin embargo, en cuanto a la calidad de los trabajos de estas empresas hay que decir, que debido a su relativa corta experiencia todavía mostraron signos de debilidad en algunos de los trabajos encomendados. H.E. como se verá más adelante sirvió de acicate para que estas y otras empresas mejoraran en sus sistemas de trabajo, en la calidad del trabajo, incluso en la reducción de la siniestralidad laboral, de lo cual H.E. fue un modelo. Aquí destacamos nuevamente el papel desarrollador de tejido industrial y empresarial por parte de la empresa. Concretamente debido a unas deficiencias graves durante un encargo en las obras de Valdecañas Agroman vio rescindido su contrato. Sin embargo en Torrejón se le abrió otra posibilidad. Se le concedieron las obras principales del salto y así pudo poner en marcha las experiencias que ya acumuló anteriormente en otras obras hidráulicas como el pantano de Tranco de Beas, Alarcón, tous, Pintado, Villalcampo, Salime, Orellana, García Sola u Olivenza
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    « Última modificación: 05 de noviembre de 2014, 08:23:14 por fernando »

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    « Respuesta #4044 en: 04 de noviembre de 2014, 20:58:27 »
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  • Sin embargo a partir de 1963 se comenzaron a desatar los primeros desencuentros entre la dirección de H.E. y Agroman. Las causas se relacionan con el lógico avance de la sociedad y la economía española de los años sesenta. Por tanto, observamos que el desarrollo del tejido industrial no puede desvincularse de este análisis más sociológico. Las peticiones de aumento salarial de los trabajadores de Agroman pusieron en dificultades financieras a la empresa ya que no podían atenerse al contrato firmado con H.E. tiempo atrás. Estos desequilibrios evidencian la marcha de una economía paralizada a una de mayor dinamismo que caracterizó el avance de las empresas ya existentes. A pesar de todos los problemas, la obra se terminó y las relaciones entre las empresas continuaron. Todo formaba parte de unas nuevas reglas del juego.
    También hemos documentado otro tipo de problemas con compañías existentes, lo que indica el clima de las relaciones de la época. Pero sobre todo, reiterando, la discutible solidez de las empresas que asomaban al panorama constructivo. Concretamente H.E. había contratado a la empresa Fernández Constructor para construir unos accesos y unos puentes. Rápidamente las relaciones comenzaron a deteriorarse por los problemas derivados de la conducta de algunos mandos intermedios de H.E. El contratista se expresó en los siguientes términos:
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    « Respuesta #4045 en: 04 de noviembre de 2014, 20:59:14 »
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  • “Tenemos el sentimiento de estar sometidos a una vigilancia policíaca vindicativa muy desagradable a la cual no estamos acostumbrados. Este clima no es propicio para las grandes obras a la cual quiere H.E. asociar empresas privadas como la nuestra.”26
    Sobre los conflictos laborales H.E. tuvo siempre una postura clara: en los contratos exigía que para departir sobre el estado de la obra, el contratista tenía que colocar a un titulado superior para “poder” hablar de tu a tu con un inspector de H.E. La transgresión de esta norma fue en esta caso el motivo principal de la disputa y se consideró como un atentado al orgullo de una clase muy asentada y muy respetada. Sobre este particular observamos que a lo largo de la historia que nos ocupa, muchos y buenos profesionales de oficio ocuparon puestos o cargos que no les correspondía según su formación, pero que la desarrollaron con absoluta solvencia.27
    Este desmesurado celo profesional de los mandos intermedios de la empresa provocaron otros episodios similares. Durante la construcción de la presa de Alcántara, los problemas surgieron en origen con la empresa encargada de la construcción de la presa: Lodigiani. El primer punto de fricción tuvo relación con la diferencia de salarios entre los trabajadores contratados por la empresa italiana y la española. Inicialmente Lodigiani quiso pagar más a sus empleados pero H.E. imposibilitó la consolidación de tal operación. A comienzos de la obra los obreros italianos cobraron 90.08 pesetas/hora más que los españoles.28
    A partir de enero de 1966 los trabajos de la empresa italiana y la española discurrieron con criterios diferentes. Por un lado H.E. quiso controlar la obra de una forma muy estricta, actuación que Lodigiani, una empresa mundialmente reconocida no estaba dispuesta a aceptar.29Como ocurrió en el caso de Fernández Constructor, H.E. siempre se mostró muy reacia a retroceder en sus posiciones y exigencias. Ante el cariz que tomaron las relaciones entre la empresa española y la italiana, esta última forzó una situación ya que sus comentarios no fueron tomados –en numerosas ocasiones – en consideración inmediata y su equilibrio presupuestario peligraba hasta el punto de llegar al déficit.30 Como producto se firmó un nuevo convenio entre las dos empresas en mayo de 1966 y como los asuntos no se conseguían resolver se tuvo que redactar otro en 1967.31
    Coincidiendo en el tiempo con estos problemas también se presentaron inconvenientes entre H.E. y la Agrupación Alcántara. A esta empresa le fue encomendada la construcción del aliviadero de la margen izquierda. Debido a sus trabajos en opinión de H.E. deficientes, la empresa rescindió unilateralmente el contrato pasando ella a hacerse cargo de su ejecución.32Sin entrar a enjuiciar la calidad de los trabajos de la agrupación alemana, se pusieron de nuevo en evidencia comportamientos repetidos en experiencias anteriores por parte de H.E. como fiscalizadora de encargos.33H.E. en el caso de Alcántara demostró una
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    « Respuesta #4046 en: 04 de noviembre de 2014, 20:59:39 »
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  • calidad en la fabricación de hormigones igual o superior al de distintos líderes mundiales. Este celo por el trabajo bien hecho permitió que compañías del sector se beneficiaran de los trabajos de la eléctrica. Por ejemplo, cementos Pórtland comenzó a fabricar sus cementos Hidrola según la fórmula de la empresa. Lo mismo ocurrió con la italiana Lodigianni, con la cual trabajaron a un nivel muy similar de competencia.
    « Última modificación: 05 de noviembre de 2014, 08:24:44 por fernando »

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    « Respuesta #4047 en: 04 de noviembre de 2014, 21:01:51 »
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  • 26 Cartas de Fernández Constructor-Hidroeléctrica Española. Madrid 6 de agosto de 1964.
    27 Un capataz de la propia H.E. tenía la siguiente visión de lo comentado: “Permítaseme expresar en mi opinión lo referente a los mandos intermedios de Torrejón. Creo que hubo mucho capataz agrícola que se las dio de ingeniero técnico y eso no fue bueno. Se les subió el mando a la cabeza y no les gustaba que se les recordara su verdadero título cuando se hizo evidente su falta total de experiencia. En alguna ocasión contradije las opiniones del ingeniero Fragío al pretender que recibiera órdenes de un inferior. En mi opinión aquella obra no estuvo bien gobernada al nivel de los mandos intermedios.” Entrevista a Eugenio Leralta. Madrid. 31 de mayo de 2.000.

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    « Respuesta #4048 en: 04 de noviembre de 2014, 21:09:44 »
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  • 4.-Crecimiento no es lo mismo que desarrollo
    Eso es lo que nos diría Pierre Vilar. ¡No confundan crecimiento con desarrollo! Al analizar la generación de tejido empresarial como consecuencia de los saltos hidroeléctricos, quizá podamos observar en Alcántara diferentes ejemplos de generación de empresas, sobre todo de servicios, y con la tónica de ser fundamentalmente efímeras. En Alcántara se había proyectado una central con una potencia cercana al millón de kilovatios. Una energía que por si sola fue capaz de abastecer el consumo del metro de Madrid. Además, una vez terminada la presa se creó el mayor embalse de la Europa occidental. El salto José María Oriol (bautizado así en honor a su presidente) fue la joya de la empresa y en los momentos de mayor auge constructivo se llegaron a emplear a 6.000 trabajadores. Lógicamente la población de Alcántara fue insuficiente para abastecer las necesidades de trabajadores, por lo que llegaron personas de toda la provincia y de otros lugares de la geografía española. Sin olvidar los trabajadores alemanes e italianos (Agrupación Alcántara y Lodigiani respectivamente).
    Las condiciones económicas que se vivieron durante 8-10 años fueron espectaculares. Se pasó de andar a poder comprar motocicletas (Vespa, Lambreta, Montesa, Dingo, Mobilettes o Hispano-Gucci). Igualmente variaron los hábitos culinarios. Anteriormente las mujeres llevaban los pucheros con los cocidos a los lugares de trabajo pero durante la época de la construcción se comenzaron a comer bocadillos. Si en los años 50 se bebía vino con gaseosa, a partir de los 60 se comenzó a consumir cerveza por considerarse una bebida distinguida. Como recuerda Ascensión García, H.E. introdujo el “cubata” en este ámbito. En cuanto a los alojamientos la pensión completa se cobró a 600 ó 700 pesetas mensuales.34
    Estas condiciones económicas fueron, en general, mal asumidas por una masa que no estaba acostumbrada a disponer de más recursos que la propia subsistencia. La mala gestión de los sueldos derivó en una situación crítica en Alcántara:
    “La vida social trascendía del salto y en el bar Gorrón se jugaba mucho dinero por la noche, igual que en el Veracruz. Se llegaban a perder partidas de hasta 25.000 ó 30.000 pesetas. Se jugaba al Julepe y al Póker. Había plantillas que se jugaban mucho y la Guardia Civil no sabía nada. La gente iba al burdel a Badajoz y de vez en cuando iban a Alcántara algunas prostitutas, pero todo estuvo muy controlado.”35
    Pero no todo fue dinero y dispendio. Debido a la condición fronteriza de Alcántara y a la necesidad de mano de obra, la empresa contrató a personal no cualificado procedente de Portugal. Como en el resto de obras aquellos obreros con menor formación tuvieron que soportar el peso de los trabajos más duros y las condiciones de vida más deficientes. Francesco Galuzzi, un ingeniero italiano de la empresa Lodigiani recuerda que entre los portugueses se concentró la mayor miseria. Estos operarios solían solicitar los embalajes de la maquinaria y algunos elementos impermeables para construirse pequeños refugios donde habitar. Asimismo estos peones fueron motivo de un trato desfavorable por parte del servicio médico. Se les examinaba y se les encontraba alguna enfermedad infecciosa se les expulsaba. El dato era reflejado en los partes y se imposibilitaba su reinserción una vez curados.36
    A pesar de las deficientes condiciones señaladas la propia dinámica de estos años inscrita en un ámbito rural, permitió enmudecer a posibles huelguistas. Los trabajadores extremeños asombrados por las ganancias superiores a las que podían conseguir en el campo, acudieron en masa a Valdecañas así como al resto de los saltos que construía no solo H.E. sino otras empresas. Con ello se favorecieron tres aspectos de importante reseña:

    fernando

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    • Aquellos niños que somos...........
    Re:Amigos del Poblado del Salto de Torrejón el Rubio (Cáceres)
    « Respuesta #4049 en: 04 de noviembre de 2014, 21:10:38 »
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  • • Se experimentó un crecimiento económico a nivel regional pero la duración de este fue efímero. Consecuentemente cuando las empresas terminaban las obras llegaba el período de recesión.
    • La masa de la mano de obra, mayormente joven y en edad reproductiva tras experimentar estos trabajos abandonó estas regiones abocándolas a una parálisis estructural.37
    • Los beneficios obtenidos por la venta de energía producida en sus territorios no revierten económicamente en la zona sino que estos capitales retornan a las ciudades donde están domiciliadas las empresas. Se utilizaron los potenciales humanos y naturales de la zona sin pensar en su posterior sostenimiento socioeconómico.