“Se ha apostado siempre por lo más novedoso. Con gran riesgo a veces, porque hay cosas que tienen que estar experimentadas, sino el experimento lo sufre uno en sus carnes. En realidad, hemos sido como una plataforma de ensayo para muchos constructores de protecciones. Por ejemplo con General Electric, con quien trabajábamos mucho, con la Brown Bovery o English Electric, no sin embargo con la Compañía de Contadores. Y como nosotros íbamos siempre en cabeza a nivel de España, experimentábamos las nuevas formas de hacer protecciones. Otros más conservadores como Sevillana, Iberduero, Unión Fenosa, Ener o FECSA, se apuntaban a las tecnologías cuando todo estaba más que probado”.24
Al tratarse de la primera presa de la “nueva” H.E. los trabajos de construcción fueron prácticamente desarrollados en su totalidad por los equipos de la empresa. Sin embargo, como empresa desarrolladora de tejido empresarial, contó con la participación de empresas fundamentalmente extranjeras como fueron: cimentaciones y sondeos Rodio y la consultora de ensayos hidráulicos, Sogréah, con quienes continuaron relaciones desde entonces en el resto de los proyectos de la cascada del Tajo. Sin embargo el papel más relevante de la empresa como, precisamente, desarrolladora de tejido industrial, se debió a su carácter innovador. En esta primera fase únicamente de empresas extranjeras. El caso más ejemplar de esta actitud lo constituyó la elección de la maquinaria para la central. Tras las especificaciones presentaron sus propuestas empresas como: Alstom, Hoyt, English Electric, BTH, Metropolitan Vickers, San Salto, ABB, KMV, Neyrpic, English Electric, Dominion, Boiving y Morgan Smith. Como podemos observar, entre las citadas no hubo ninguna empresa española. Sin embargo, desde el gobierno se instaba a que las empresas consumieran productos nacionales. Difícil disyuntiva. Una de las pocas empresas nacionales que acudió a un concurso de H.E. durante las obras de Valdecañas fue la vasca Mecánica de la Peña. Fue para las compuertas del túnel de desvió. La competencia fueron las extranjeras Neyrpic y Thomas. Francesa y alemana respectivamente.
22 Hernández García, Vicente: (1980). “Almaraz, una villa con historia”. Acati. Madrid. Pág 263.
23 “Había tres turnos y algunos trabajaban de tal forma que hasta les apuntaban 26 horas diarias de trabajo. Los guardas trabajaban hasta los sábados, ya que a esas horas se les pagaba el doble. En los bares había conversaciones muy curiosas sobre esos temas. El pueblo sin duda vivión 8-10 años muy buenos en términos económicos pero la vida del pueblo se destrozó. Cuando se fue la Hidro el pueblo bajó muchísimo”. Entrevista a Ascensión García. Alcántara 4 de setiembre de 2.001.
24 Entrevista a Dionisio González. Madrid. Abril. 2.000.
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