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Amigos del Poblado del Salto de Torrejón el Rubio (Cáceres)

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Maxi Martos:
LA TRAGEDIA SILENCIADA, PERO NO OLVIDADA.
Durante su construcción se produjeron 66 fallecidos, número muy superior a otras obras de embalses de mayor envergadura de su época, como por ejemplo Alcántara, Aldeávila o La Almendra.
Su construcción fue trágica desde el principio, posiblemente ocasionada por múntiples factores, nunca investigadas y tapadas por el régimen, que en su pleno apogeo del desarrollo español no interesaba que se dieran a conocer y actualmente ignoradas por los actuales gobernantes.
Un 22 de octubre de 1965 se produjo el mayor accidente laboral sucedido hasta ahora en Extremadura, sus causas jamás vieron la luz pública.
Todo comenzó en 1959 cuando comenzaron a construirse las presas del Tajo y del Tiétar, situadas a 50 metros de distancia la una de la otra. Su objetivo era el aprovechamiento del Tajo permitiendo transvases de agua entre éste y el Tiétar a través de un túnel y pudiendo contar así con una única central hidroeléctrica.
En el momento del accidente se encontraban trabajando en el túnel unos 50 obreros y otros tantos con maquinaria en el lecho seco del río.
Como consecuencia del fatal impacto del agua se comenta que fallecieron 70 trabajadores, pero hoy todavía se desconoce con exactitud el número de fallecidos ó desaparecidos. Oficialmente son 54 las personas fallecidas.
En un primer momento los obreros que estaban allí trabajando fueron los que comenzaron el rescate de sus compañeros que se encontraban atrapados.
Todo aquel que en la noche del accidente o el día siguiente no se encontraba en casa o en su puesto de trabajo fue considerado como desaparecido. Los cadáveres de las víctimas se fueron hallando poco a poco, los días posteriores.
Una tragedia condenada a un olvido extraño, injusto e interesado, sobre la que cayó un silencio despiadado. Una historia que dejó a sus espaldas una obra rentable y un drama colosal, un drama del que nunca más se supo.
Para los Niñ@s del Salto de Torrejón lo vivido allí fue un paraiso, para muchas familias fue alcanzar un peldaño más en el escalon de nivel de vida, para otras muchas fue el infierno, que a dia de hoy posiblemente aún no han salido.

Maximilano Martos.

Homenaje a los trabajadores y victimas en la construcción de los Saltos de Torrejón : https://youtu.be/UzmQHHtfwbI

Maxi Martos:
LA TRAGEDIA SILENCIADA, PERO NO OLVIDADA.
Tal día como hoy el 22 de octubre de 1965 se produjo el mayor accidente laboral sucedido hasta ahora en Extremadura, sus causas jamás vieron la luz pública. Todo comenzó en 1959 cuando comenzaron a construirse las presas del Tajo y del Tiétar, situadas a 50 metros de distancia la una de la otra. Su objetivo era el aprovechamiento del Tajo permitiendo transvases de agua entre éste y el Tiétar a través de un túnel y pudiendo contar así con una única central hidroeléctrica. En el momento del accidente se encontraban trabajando en el túnel unos 50 obreros y otros tantos con maquinaria en el lecho seco del río. Como consecuencia del fatal impacto del agua se comenta que fallecieron 70 trabajadores, pero hoy todavía se desconoce con exactitud el número de fallecidos o desaparecidos. Oficialmente son 54 las personas fallecidas. En un primer momento los obreros que estaban allí trabajando fueron los que comenzaron el rescate de sus compañeros que se encontraban atrapados. Todo aquel que en la noche del accidente o el día siguiente no se encontraba en casa o en su puesto de trabajo fue considerado como desaparecido. Los cadáveres de las víctimas se fueron hallando poco a poco, los días posteriores. Una tragedia condenada a un olvido extraño, injusto e interesado, sobre la que cayó un silencio despiadado. Una historia que dejó a sus espaldas una obra rentable y un drama colosal, un drama del que nunca más se supo. Para los Niñ@s del Salto de Torrejón lo vivido allí fue un paraíso, para muchas familias fue alcanzar un peldaño más en el escalón de nivel de vida, para otras muchas fue el infierno, que a día de hoy posiblemente aún no han salido.
La tragedia silenciada, pero no olvidada, perdura en la memoria colectiva de Extremadura. Un recordatorio de que, detrás de cada avance, hay historias de sacrificio que merecen ser contadas. La lucha por la justicia y la verdad continúa, y aunque el tiempo pase, el eco de aquellos hombres sigue resonando en el corazón de quienes se niegan a olvidar.
Los Niñ@s del Salto de Torrejón con el paso de los años, se convirtieron en los guardianes de la memoria de aquellos obreros, desafiando al olvido que había intentado sepultarlos.
Maximiliano Martos.

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