Amigos del salto, os hablé de las chica/os que recordaba de la Hidro, pero nosotros eramos de Agroman, nuestro poblado estaba a los pies de la presa. Ali eramos muy pocos, pero como una gran familia, las puertas de las casas, siempre abiertas y jugábamos en la calle, entrando a beber en la primera casa cuando teníamos sed, era un continuo "Buenas tardes, señora Matea, voy a beber", "Buenas tardes, señora Maria, voy a beber".
En el cole las chicas/os estábamos separada/os, pero en la calle todos jugábamos juntos.
Recuerdo con mucho cariño a mis amigas Maribel Menendez Ramos, Eusebia Sanchez Robledo, Emilia Cancho Fernandez, y a mis amigos Juan Ortega Molina, Jesús y José Luis Villarino Tamames, y a algunos mas, Pepe y Manolo Mera, Isidro Vergara y a su hermana Mercedes, Pili y María del Mar Braña, Andrea y las hermanas Josefa y María.
Recuerdo jugar a correr, saltar, a indios y vaqueros con mis flamantes pistolas doradas con pistoleras y pistos, y como corríamos monte arriba a ver quien llegaba a la cima. No llegamos nunca, en cuanto las jaras nos cubrían, nos entraba el miedo y corríamos monte abajo. También recuerdo cuando junto a los chicos me subía a los árboles para coger los pájaros de los nidos y aquel tirachinas que mis amigos me enseñaron a hacer y con el que acertaba 9 de 10.
Un niño de la Hidro, no recuerdo su nombre, me hacia la puñeta, una tarde estaba yo con mi tirachinas junto a la Iglesia, y le vi junto al economato, cogí una piedra, apunte... y le di en todo el cogote ¡Pobrecito, le pido perdón! pero no volvió a molestarme.
Recuerdo mis escapadas monte arriba para comer madroños. ¡¡¡Que ricos!!!, no los he vuelto a comer, pero recuerdo su sabor y su textura.