Autor Tema: Amigos del Poblado del Salto de Torrejón el Rubio (Cáceres)  (Leído 861986 veces)

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P Martos

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Re:Amigos del Poblado del Salto de Torrejón el Rubio (Cáceres)
« Respuesta #5370 en: 27 de diciembre de 2020, 12:49:19 »
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  •                            QUERIDA AMIGA CHARO 

     

    Charo, ¿por qué te has ido?, pero, ¿por qué te has ido?

    No teniendo hijos, ¿a cuánta gente nos has dejado huérfana? A tus sobrinos que solo les falta que les hubieras parido, a Imanol, el hijo de Ernesto Ávila, que le querías como si fuera tuyo, a tus paisanos – todo Romangordo te llora -, a los compañeros de partido – Claudia Moreno se ha quedado solita otra vez-, los habitantes de todos los pueblos de Arjabor, todos los municipios  por donde has estado desde tu cargo en Diputación, ¡qué poquito te ha durado! Enfermita te los has pateado tantas veces como has creído que te necesitaban, a tu chófer que te llevaba donde tu dijeras y no entendía por qué, estando tan malita, no descansaras ni un momento. 

    Me he preguntado una y otra vez: ¿por qué no has tenido ni un minuto de descanso? ¿Sabías que te ibas a ir pronto?. No he conocido a una mujer tan incansable.

    Hay muy pocas personas como tú, por eso nos has dejado una mella imborrable.

    Desde que llegaste a Diputación no me he atrevido a comunicarme contigo porque entiendo que tenías muchas ocupaciones y responsabilidades.

    En los primeros momentos, al saber de “tu partida”, sentí tanta rabia, impotencia, injusticia, ira, desconsuelo, etc.

    El niño Jesús te llevó el día de su cumpleaños como un regalo muy especial. Envuelto en una nube de algodón y con un halo con el arco iris.

    Después de tres días ahora te escribo esta carta. He llorado y reflexionado mucho para llegar a mirarla de otra manera.  Te tenías que ir. Has sufrido mucho en los tratamientos, has luchado con muchísima fuerza, pero ese mal vino a por ti. Y, ahora ya, descansas en paz. 

    Has ido directa al cielo porque allí también te necesitan. Velarás por nosotros para que podamos hacernos a tu gran y dolorosa ausencia ya que nos será muy difícil seguir.

    Ahora, querida Charo, te veo en la estrella más brillante del firmamento, incluso si está nublado. Sé que desde allí nos iluminarás, nos cuidarás y nos ayudarás a pasar el amargo trago de quedarnos sin ti.